
El nivel de tranquilidad que podemos tener con nuestras decisiones está determinada por la coherencia interna que tenemos al momento de tomarlas.
No podemos evaluar las decisiones que tomamos como correctas o incorrectas simplemente por los resultados que obtenemos, porque la evaluación de los resultados siempre está condicionada por nuestras expectativas.
Un resultado que a simple vista perece negativo puede llevarnos al mayor aprendizaje de nuestras vidas. En cambio, un resultado que a simple vista parece positivo puede hacernos permanecer en una vida condicionada y limitada.
Si hay una medida que podemos usar para determinar lo correcto o incorrecto de nuestras decisiones, es nuestro estado interior al momento de tomarlas.


