
El trabajo es un lugar de suma importancia en nuestras vidas. No solo por la cantidad de tiempo que le dedicamos, sino también porque refleja muchos de nuestros aspectos inconscientes y al mismo tiempo puede ser un lugar de gran realización personal.
Quiero profundizar en 3 conflictos bastantes presentes en esa área de nuestra vida. Los conflictos con compañeros o jefes, las dificultades para lograr prosperar y las creencias o compensaciones inconscientes.
Conflictos con compañeros o jefes
El trabajo, a diferencia de otros espacios y sistemas sociales, como ser la familia o las relaciones de pareja, suele ser un lugar de menor implicancia emocional, y por lo tanto, en donde de manera más sencilla proyectamos algunos de nuestros conflictos no resueltos.
Al trabajo solemos llevar inconscientemente las dinámicas y roles que hemos aprendido y asumido dentro de nuestra familia, lo que nos puede llevar a vivir situaciones que reflejan o repiten aquellos asuntos que si los extrapolamos al ámbito familiar, son una fuente de estrés o conflictos que no hemos logrado gestionar o no queremos mirar.
No lograr prosperar
El cambio en el trabajo, ya sea conseguir un puesto superior, ganar más dinero, construir un negocio propio o cualquier cosa que implique crecer y mejorar, significan también tener que dejar algo atrás, abandonar simbólicamente un mundo conocido para adentrarnos en uno desconocido.


