Estos días vi All Her Fault en Prime Video. Una excelente miniserie que relata las situaciones que vive una familia cuando Milo, su hijo de 5 años, desaparece.

Análisis SIN SPOILERS

Analizar esta serie nos permitirá comprender algo que Carl Jung llamó “Complejos”, haciendo referencia a un rol o una posición que nos domina (ideas, creencias, emociones y percepciones) con gran carga emocional, y nos lleva a organizar nuestra identidad y nuestra vida de tal manera que todo girará alrededor de ese complejo.

Durante 8 capítulos podemos descubrir el Complejo del Cuidador que se expresa de dos maneras, de forma excesiva y negativa a través de Peter (el padre de Milo), pero también lo veremos de forma más equilibrada en Marissa (la madre de Milo) y en el detective que lleva adelante el caso.

Los complejos son ambivalentes, ya que el mismo complejo se puede expresar desde su lado positivo y luminoso o desde su lado negativo y sombrío. Este último es el claro ejemplo en Peter, ya que se convierte en un cuidador que tiene la necesidad de ser necesitado, tomando decisiones que dañan a los demás con tal de mantenerse en ese lugar.

La identidad de quien lleva consigo este complejo de cuidador, como la palabra lo dice, se basa en cuidar. Mantener económicamente a otros, estar atentos a lo que hacen o dejan de hacer, preferir resolverles las cosas, corta cualquier acción que resulte en ser menos necesario y desalienta cualquier aspecto de independencia. Un cuidado que se convierte en control y manipulación.

El cuidador con estas características cumple su función también porque no cree en la capacidad del otro, no confía, asume que sin él no puede resolver o gestionar de forma correcta las situaciones que vive, o hasta ni siquiera puede hacerse cargo de su vida.

Marca sus errores continuamente, genera situaciones para cumplir su rol, sostiene y alimenta los problemas del otro cuando estos le permiten seguir en su lugar.

Cuidar, algo que es tan importante y positivo en la vida de todos, se puede convertir también en castrar al otro, anularlo de tal manera que se convierta en dependiente del cuidado.

Esto es algo que se suele ver sobre todo en madres o padres que, aunque expresen sus mejores intenciones en el cuidado, para no perder su rol de cuidadores recurren a anular de forma sutil aspectos de la independencia del hijo, porque para ellos eso significa perder su propia identidad.

En contraposición a la sombra del complejo de cuidador, aparecen Marissa y el detective, que aunque cometen acciones fuera de la ley con la intención de cuidar, lo hacen desde otro lugar, alejado de la manipulación, el control o la dependencia, sino cuidando desde la empatía, la libertad y el amor.

Cuidar, cuando implica limitar o mantener dependiente al otro, deja de ser una función del amor y se convierte en la expresión de un complejo que, temiendo perder su lugar, prefiere encadenar antes que acompañar en el crecimiento.

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