
La infidelidad no se trata de falta de amor en la relación o una búsqueda de la satisfacción sexual en otra persona, hay otros mecanismos inconscientes que se mueven en un nivel más profundo, y aunque veamos la infidelidad como el verdadero conflicto, es el síntoma.
Nunca podemos asociar un efecto a una única causa, no al menos hasta indagar en la historia de la persona. La infidelidad puede tener su origen en varios aspectos emocionales y mencionaré al menos 3 de estos elementos:
Falta de deseo
El deseo está motivado principalmente por aquello que sentimos que nos falta. El deseo no habla del objeto deseado, sino de la falta, de aquello que hay en nuestro interior que buscamos fuera. La pareja contiene justamente algo que nos atrae y no sabemos realmente qué es, es algo “secreto”.
A veces lo “secreto” se pierde en la relación: todo es conocido, nada es sorpresa, no queda espacio para lo individual y para la identidad propia de cada uno.
No poder ser uno mismo en la relación
Muchas veces la relación de pareja genera una inhibición de quien somos, impidiendo inconscientemente que aspectos de nuestra personalidad no puedan ser expresados (por supuesto, se trata de nuestra incapacidad de hacerlo).
Esto hace que se encuentre inconscientemente en otra persona el permiso y el espacio para expresar partes de nosotros de forma más auténtica.


